Hay cinco pasos para una buena confesión.

  1. Examen de Conciencia
  2. Dolor de los Pecados
  3. Propósito de no volver a pecar
  4. Decir los pecados al confesor
  5. Cumplir la penitencia

Jesús dijo a sus apóstoles: “A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados”. Es por eso que acudimos al sacerdote para que se nos perdonen nuestros pecados. Porque Jesús lo dijo.

A menudo, el orgullo, la pereza o el miedo nos impiden ir a la Confesión, pero es el diablo quien se interpone en nuestro camino. Una Confesión buena, sincera y contrita trae una enorme alegría y paz a un alma. ¿Cómo podría ser de otra manera? ¡Porque en el Sacramento de la Reconciliación encontramos a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo y su Corazón más Misericordioso!

 


Rev. Francis J. Hoffman, JCD
Director Ejecutivo

 

Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois, Bondad Infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.