Obispo pide a grupos armados de Colombia respetar vida de comunidades

Redacción Central, 13 Sep. 21 (ACI Prensa).-
El Obispo de Istmina-Tadó, Mons. Mario de Jesús Álvarez, se encuentra muy preocupado por la ola de enfrentamientos por el control territorial entre distintos grupos armados de Colombia y por el desplazamiento de las comunidades de Medio San Juan, departamento de Chocó.

En un comunicado emitido el 11 de septiembre, en nombre de la Iglesia local, manifestó una “inmensa preocupación” por “las comunidades del municipio del Medio San Juan, especialmente La Unión, Dipurdú del Guásimo, Isla de Cruz (El Salado) y San Migue”.

“Desde ayer el sacerdote delegado de la Pastoral Social de la diócesis, estuvo en la zona acompañando a las comunidades y entregando unas ayudas humanitarias y se percató que es inminente el enfrentamiento entre los actores armados que se disputan el control territorial en la zona: Las AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia) y ELN (Ejército de Liberación Nacional)”, dijo el obispo.

Asimismo, lamentó que aún continúa el desplazamiento y abandono de las comunidades. “La última comunidad en desplazarse ha sido Isla de Cruz, que de comunidad receptora pasó a ser comunidad desplazada”, dijo.

En sentido, expresó: “Solicitamos a los actores armados el respeto por el derecho internacional humanitario, cuyas normas deben ser de obligatorio cumplimiento por los distintos grupos armados de oposición, evitando, entre otras cosas, involucrar a la población civil en situaciones en las que se ponga en riesgo la vida de las personas”.

“Amén de esto, por supuesto, el exquisito cuidado de los derechos humanos, prerrogativa fundamental de todo ser del género, origen étnico, color, religión, idioma. En esta zona de nuestro departamento sobre todo hermanos de la raza negra, indígenas (etnias waunaan embera) y mestizos”, continuó.

El prelado colombiano también dijo que, una situación parecida es la que “están viviendo algunas comunidades del municipio del litoral de San Juan, en el Bajo San Juan, cabecera municipal de Docordó y otras del municipio colindante del Bajo Baudó, cabecera municipal Pizarro, como Venado, Playa Linda, en donde un indígena resultó gravemente lesionado por arma de fuego y Orpúa”.

“Los sacerdotes católicos, religiosas, seminaristas y catequistas de todas estas comunidades del Medio San Juan, Sipí, Litoral de San Juan y Bajo Baudó, no cesan en su empeño pastoral de acompañamiento y cercanía ante estas dificultades”, precisó.

Mons. Álvarez expresó que tiene la seguridad de que “podemos alcanzar la paz, luchando por la justicia en una búsqueda incansable por la verdad”.

“Oremos por la paz y tengamos gestos concretos de paz; seamos, con verdad y justicia, artesanos de la paz ofrecida por Dios. Abogamos por la reconciliación, el perdón, la sana convivencia, la búsqueda incansable del bien común y el trabajo solidario, camino hacia el verdadero desarrollo”, dijo.

También dijo que seguirán “apostándole al pacto por la vida y por la paz y al acuerdo humanitario ya, para nuestras comunidades del Chocó”.

“Todos los que, con amor y sacrificio, trabajan por la paz según los dictámenes del Evangelio y las orientaciones de la Iglesia, tendrán nuestro decidido y oportuno apoyo. Las diferencias, naturales en la convivencia humana, deben enfrentarse con diálogo, camino hacia los acuerdos de paz. Que el grito sea Cristo nuestra paz, la guerra nunca más”, expresó.

Finalmente, Mons. Álvarez reiteró su “cercanía y apoyo a las acciones emprendidas por las autoridades civiles de municipios en conflicto, del departamento del Chocó y del Gobierno central; de las organizaciones nacionales e internacionales que aman y luchan por la paz en nuestro amado Chocó”.

“Solicitamos a quienes nos puedan apoyar que unamos fuerzas para acompañar las organizaciones étnico-territoriales en este empeño común”, concluyó.

La Cruz Roja Internacional presentó un informe el 25 de marzo de 2021 sobre el recrudecimiento de la violencia en Colombia, que se ha agudizado por la pandemia del coronavirus.

Según informa Efe, las zonas de Colombia donde hay grupos armados están en el Pacífico, donde está el departamento del Chocó cuya capital es Quibdó, la zona suroeste y la región noroccidental del departamento de Antioquia, donde está la Diócesis de Apartadó, que son “corredores clave para la salida de mercancías ilícitas” como la droga.

De acuerdo al reporte, las fuerzas armadas se enfrentan en estos territorios con la guerrilla del ELN, el Ejército Popular de Liberación (EPL), las Autodefensas Gaitanistas de Colombia y un grupo de disidentes de las FARC.

La Cruz Roja indicó además que los grupos armados impusieron confinamientos forzosos a más de 28 mil personas, sobre todo en la región del Pacífico donde está el departamento del Chocó, el más pobre de Colombia y cuya población es mayormente afrodescendiente.

Según un informe de BluRadio del 5 de septiembre, “más de 8.000 personas están afectadas por los hostigamientos de los grupos armados en comunidades límites de Antioquia y Chocó, según una misión de la Iglesia Católica que recorrió las zonas”.