Colombia tiene un nuevo sacerdote exorcista

Redacción Central, 14 Sep. 21 (ACI Prensa).-
El Administrador Apos­tólico de la Diócesis de Cúcuta (Colombia), Mons. José Libardo Garcés Mon­salve, nombró al P. Rafael Humberto Cárde­nas Leal, párroco de San Martín de Sardinata, como el nuevo sacerdote exorcista de su jurisdicción.

En un comunicado oficial, se explica que el nombramiento se debió “gracias a la rectitud de vida y madurez en el ministerio sa­cerdotal” del P. Cárdenas, y teniendo en cuenta que, luego  de la muerte del Obispo Pedro Alejandrino Bote­llo, en Cúcuta ya no había clérigos autorizados para practicar exorcismos.

“La Iglesia Católica, con el deseo de aten­der al pueblo de Dios y proveer su bienestar espi­ritual, ofrece permanente­mente orientación espiri­tual y humana, por lo que, si algún feligrés presenta alguna situación anormal en su compor­tamiento, estado físico o espiri­tual, debe acudir en primera me­dida al párroco de su comunidad, quien es el que determinará si ame­rita un encuentro con el delegado para exorcismos”, explica la Diócesis de Cúcuta.

En una entrevista con la publicación diocesana Periódico La Verdad, el P. Cárdenas, de 64 años, aseguró que toma la designación “con obe­diencia, porque es la Iglesia y mi obispo quien me pide esto”.

“Sé que soy supremamente limitado, pero cuento con Dios y la protección de la Iglesia, entonces lo haré”, dijo el sacerdote.

El presbítero colombiano aprovechó para explicar en qué circunstancias se realizan los exorcismos, dejando en claro que hay dos tipos de casos de acción demoníaca: el caso ordinario y el extraordinario.

Con el ordinario, explicó “debemos acudir al párroco, porque él los va a escuchar, una vez que los escucha, él hace discernimiento y un diagnóstico, en el cual define las causas de la situación, donde también él mismo puede realizar oración para darle solución; porque finalmente todos nosotros todos los días somos hostigados por la maldad, pero esos tormentos po­demos combatirlos por medio de la oración”.

Respecto al segundo caso, el extraordinario, se da cuando “las cosas se vuelven graves” y consta de “característi­cas que cada sacerdo­te tiene claras”.

“Es ahí cuando remite al exor­cismo, habiendo apli­cado ya todos los pasos del caso ordinario. El exorcismo es el último recurso, porque para decir que alguien está poseído por el demonio se requiere de mucha prudencia”, explicó.

El sacerdote recordó a los fieles que “a nuestra casa entra a quien le damos permiso de hacerlo, y a nuestro cuerpo que es templo del Espíritu San­to, no vamos a darle per­miso al mal de entrar. De­bemos tener esto claro”.

“El demonio nos presenta el mal, pero bajo la apariencia del bien, enton­ces uno no puede ver en todos la­dos al demonio, porque la tentación sí está ahí, pero recordemos que como bautizados, nosotros somos de Cristo y formamos un solo cuer­po con Él y nuestra alianza es con Él”, dijo.

En otro momento, el P. Cárdenas contó que, para prepararse para ejercer el ministerio que la Iglesia le ha confiado, realiza varias oraciones y recibe constantemente los sacramentos.

“Con la oración le pido al Señor todos los días que me conceda la gracia de ayudar a las personas, aunque finalmente Él es quien lo hace, yo soy solo su ins­trumento. Y yo sé que, en la Dióce­sis y la Iglesia universal, todos los sacerdotes apoyados en la oración, siempre están atentos para ayudar en la liberación de tantas angustias que padecen sus comunidades”, dijo.

“En­tonces, yo con las Laudes, el Oficio de Lectura, la oración de Vísperas, de las Completas, la adoración al Santísimo y la celebración de la Santa Misa, me preparo a diario”, expresó.

Finalmente, resaltó que “los sacramentos sin duda alguna son fundamentales”.

“Acerquémonos a Dios, confesémo­nos. Es que verdaderamente, cada día se olvidan de Dios y así quedan expuestos a que el mal los manipu­le; se están olvidando que el Cielo se ha abierto para nosotros desde el Bautismo y que hemos recibido al Espíritu Santo. Los invito a volver a Dios, a leer y meditar la Biblia”, exhortó el exorcista.

“Recuerden que la Iglesia siempre está ahí para protegernos, para ayu­darnos y para que caminemos juntos”, concluyó.